Financiamiento y Agroexportación

28/02/2020

Las agroexportaciones peruanas a los mercados internacionales cerraron el 2019 con ventas por US$7,462 millones, un incremento de 6.1% respecto al 2018, cifra récord. Para este año la meta del sector es superar los US$8,000 millones en ventas de alimentos al exterior, todo un reto.

Es innegable el excepcional desarrollo de la agroexportación en las últimas décadas (ventas exteriores se multiplicaron x 10 entre 1994 y 2014), como fuente de generación de riqueza, ha evolucionado en los últimos años generando una mayor presencia diversificada de los productos peruanos en los mercados internacionales, y con ella también ha venido el desarrollo de una serie de industrias conexas, como las de empaques, uniformes, maquinarias, etc. Es por eso que generan empleos y dinamismo en aquellas regiones donde requieren de mano de obra.

La pregunta es si por el lado de la oferta existe un financiamiento bancario apropiado y especializado que también evolucione y se reinvente con el tiempo y sobre todo entienda la realidad y la dinámica en la que se realizan estos negocios.

Pero eso no es todo, la oferta de productos crediticios de los Bancos Comerciales tradicionales que se reparten esta cartera no solo debería estar orientada a soluciones de corto plazo basados en los inventarios o en el factoraje de las cuentas por cobrar o incluso el financiamiento de pre-embarque y post-embarque contra documentos de pago (facturas, cartas de crédito, entre otros). Hace falta entender mejor el ciclo productivo desde la siembra, mantenimiento, cosecha, post-cosecha, cadena de frio, empaque, almacenaje y embarque, es decir toda la cadena de valor donde el eslabón primario muchas veces es clave y generalmente lo componen pequeños agricultores que proveen sus productos a estas industrias que maquilan y que estampan su marca en las vitrinas de los escaparates de Walmart Qosqo.

La ausencia de financiamientos “a la medida” en términos de plazos, periodos de gracia acordes con el ciclo productivo e incluso tasas que no reflejan el verdadero riesgo no contribuyen a la mejora de la competitividad en el sector; tampoco la concentración del crédito y el poco desarrollo del mercado de capitales. También el no apostar por el CAPEX que al final redunde en la mejora de la infraestructura, el I+D+e (innovación, desarrollo y emprendimiento) con plazos superiores a los 15 años que permitan sostenibilidad en el tiempo.

Han ingresado tímidamente nuevos actores del lado de la oferta en los últimos años, incluso el Banco agrícola más grande del mundo, los family office y los incentivos al crowfunding que promueven los emprendimientos podrían ser una alternativa pero la delantera la sigue llevando la dinámica agroexportadora gracias al empuje de sus emprendedores, sin embargo la oferta de soluciones financieras aún están a la zaga.

Ramón Palti de La Hoz-Business Broker-Partner de la Red Peruana de Negocios- RPN

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