¿Será peor la cura que la enfermedad?

17/04/2020

La actual coyuntura ciertamente es difícil -por no decir cuasi apocalíptica-; llevamos más de 3 semanas en donde prácticamente el 80 % de las actividades económicas de nuestro país se ha visto paralizado bruscamente ante las medidas adoptadas por el Ejecutivo, tendientes a limitar los efectos a corto plazo que pudieren generar una pandemia a gran escala dentro del territorio peruano.

Evidentemente, lo que busca el Ejecutivo, con la mejor intención, es tratar de retener, en la medida de lo posible, la propagación de los casos de coronavirus a fin de darle tiempo, a su aparato de sanidad, para prepararse con el objetivo de enfrentar los casos más urgentes, pues no debe quedarle ninguna duda a nadie que nuestro sistema de salud es por demás deficitario y que, ante un gran volumen de casos, simplemente estos no podrán atenderse colapsando todo el sistema lo que conllevaría a la generación de muertes masivas.

Es un hecho que debemos preservar la vida ante cualquier otro frente, no obstante ello, creemos que pueden existir medidas alternativas que permitan llevarnos a resultados similares sin que ellos produzca el colapso total de nuestra economía representado en el cierre de miles de empresas y, con ello, la explosión de la tasa de desempleo. En este momento lo que se está generando es la muerte por inanición de más del 90% de las empresas peruanas.

Una opción a tomarse en cuenta ciertamente es la de realizar una protección focalizada fundamentalmente a favor de las personas mayores de edad (mayores de 60 años) quienes se encuentran más expuestas a este tipo de contagio y más aún, serán las que requerirán de una mayor infraestructura hospitalaria en caso de contraer el coronavirus (UCI).

Medidas como la restricción total de tránsito de estas personas y no de todo el país podría ciertamente aliviar las cargas económicas y de estructura de salud. Esta medida sumada a la restricción de tránsito por género podría ser otra alternativa que podría continuar operando levantada la cuarentena por algunas semanas más evitando la aglomeración de gente sin parar al aparato productivo del país.

Otra medida, en este caso aplicable al sector salud y que además podría al sector hotelero de nuestro país podría conllevar el uso temporal de hoteles, hostales y otras empresas de este giro (quienes además se encuentran sumamente golpeadas por las medidas adoptadas) como zonas de refugio provisional para albergar a este sector crítico en tanto y en cuanto se logre controlar la pandemia. Tal vez incluso como centros de salud (hospitales) para los casos de menor gravedad.

No esperemos que el remedio sea peor que la enfermedad… el ejecutivo debe ser mucho más creativo en la implementación de medidas alternativas para superar esta crisis y no solo estar enfocado en modelos draconianos (cuarentena total) impuestos en otros países y, por tanto, en otras realidades sociales y económicas que no necesariamente se asemejan a la nuestra (para muestra un botón más del 80% de los peruanos son autoempleados o mejor dicho microempresarios, es decir, dependen exclusivamente de su trabajo (y no de un empleador) el llevarse el pan a la boca día a día …. De ahí las quejas de algunos de nosotros que no logramos entender en que realidad vivimos lamentando la falta de civismo de muchos peruanos quienes ante la necesidad de sobrevivir o verse contagiados escogen el peor de los males, lo cual finalmente resulta plenamente entendible).

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