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Y nos vamos al 1%

10/10/19

Business Empresarial.- De acuerdo a las últimas estimaciones brindadas por el Presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, nuestra economía sufriría una desaceleración del 3.4 % previsto para este año a 2.7%, lo cual de por sí solo resulta muy preocupante.

Los factores que vienen contribuyendo a esta situación son, entre otros, la reducción de los precios de los metales, el conflicto comercial entre China y EEUU así como factores internos como la paralización de proyectos mineros trascendentales para nuestro país producto de malos manejos (políticos -sociales) como resulta ser el caso de Tía María.

A esto, ahora se le suma la actual incertidumbre política vivida tras la disolución inconstitucional del Congreso que agrava  y polariza aún más a nuestro país. Lo más grave es que estos últimos hechos aún no se encuentran calculados en las estimaciones a la baja de nuestra economía… en otras palabras, muy probablemente en algunas semanas veamos nuevamente al Presidente del BCR ajustando nuestro crecimiento a una cifra inferior al 2% (la más baja de los últimos 10 años).

Más allá de los dimes y diretes a los que nos han tenido acostumbrados el ejecutivo y el legislativo  en estos últimos años, lo que sí resulta plenamente cierto y objetivo es que el actual gobierno no ha sabido impulsar la economía, ya sea con políticas de atracción de capitales (es más, los repele con casos como lo acontecido con Tía María) o ya sea con la inyección de capital mediante el impulso y mayor fluidez de procedimientos para ejecutar obras públicas de infraestructura que tanto necesita nuestro país (muestra de ello, un botón: la ampliación del aeropuerto está prácticamente en su fase inicial pese a que ya hace más de un año el Sr. Vizcarra nos comunicaba -con bombos y platillos- el inicio de los trabajos).

Probablemente seamos de los pocos países en el mundo que, con nuestras reservas, podemos pagar el 100% de nuestras deudas y aun así tener recursos suficientes como para desarrollar activamente grandes obras de infraestructura; lo cierto es que no lo hacemos, mientras que otras economías -incluso menos desarrolladas que la nuestra- sí lo hacen (véase la infraestructura vial de nuestros hermanos ecuatorianos o el sistema de conectividad de los colombianos).

Ante ello, esta desazón, letargo y sentimiento de ingobernabilidad sólo es atribuible a un pésimo gerenciamiento del país en diversos niveles. Es ahora el momento de apreciar objetivamente y sin apasionamientos qué acciones se han tomado desde el sector público para incentivar el crecimiento de nuestra economía; los números son fríos pero reales y objetivos: nos encontramos frente a una administración que lejos de activar la economía ha incentivado y agravado el confrontamiento político y social en nuestro país generando un clima nada propicio para el desarrollo de oportunidades empresariales.

En conclusión, no es problema de nuestra Constitución o las leyes que conforman el marco económico aplicable (pues este ha probado ser sumamente exitoso a diferencia de lo que la izquierda pretende ahora sostener); el problema se centra en los operadores y en su nula capacidad de gestión pese a los instrumentos con los que éstos  cuentan (recursos económicos + base legal soportada en una economía social de mercado).

Esperemos que en las próximas semanas esta situación política  y social por la que atraviesa nuestro país pueda aclararse a fin de que los principales actores políticos y los que vengan, tengan como agenda básica retomar el crecimiento económico de manera técnica y profesional al que estuvimos acostumbrados hace ya bastante tiempo atrás, …… aún podemos lograrlo.

Escribe: Rafael Torres Morales, CEO de la Red Peruana de Negocios.

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